Obstrucción congénita de la vía lagrimal: guía para padres
Oftalmología pediátrica · Recién nacidos y lactantes
1. ¿Qué es y por qué ocurre?
Las lágrimas que producen nuestros ojos no se evaporan simplemente: se drenan hacia la nariz a través de un pequeño conducto llamado vía lagrimal. Este sistema de drenaje comienza en el ángulo interno del ojo, pasa por unos canalículos y desemboca en la cavidad nasal a través del conducto lacrimonasal.
En algunos recién nacidos, ese conducto no está completamente abierto al nacer. La causa más habitual es la persistencia de una pequeña membrana en el extremo inferior del conducto —justo donde desemboca en la nariz—, conocida como válvula de Hasner, que no se ha abierto del todo durante el desarrollo fetal. El resultado es que las lágrimas no drenan bien y se acumulan en el ojo.
Es una de las alteraciones más frecuentes que tratamos en oftalmología pediátrica: se estima que ocurre en entre el 5 y el 20 % de los recién nacidos. Puede afectar a un solo ojo o a los dos.
Importante: no es una infección La obstrucción de la vía lagrimal no es una conjuntivitis ni una infección. Es una alteración estructural —un conducto que no está del todo abierto— y por eso los antibióticos solos no la resuelven. Aunque puede haber legañas, la causa es el estancamiento de la lágrima, no un germen.
2. Síntomas: cómo reconocerla
Los síntomas suelen aparecer en las primeras semanas de vida y son bastante característicos. No deben alarmar, pero sí deben llevar a una valoración oftalmológica para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas.
- Ojo lagrimoso. El signo más frecuente. El ojo parece siempre «lloroso», incluso sin que el bebé llore.
- Legañas o secreción. Acumulación de mucosidad en el ángulo interno del ojo, especialmente al despertar. Puede ser blanquecina o amarillenta.
- Enrojecimiento del borde del párpado. Por el contacto continuo con la lágrima retenida y la secreción acumulada.
- Episodios de sobreinfección. La lágrima estancada puede infectarse ocasionalmente, produciendo una conjuntivitis sobre la obstrucción. En esos casos sí puede estar indicado un colirio antibiótico puntual.
¿Cómo se diferencia de una conjuntivitis?
En la obstrucción lagrimal el ojo no suele estar rojo y los síntomas son crónicos desde las primeras semanas, afectando sobre todo al ángulo interno del ojo. Cuando aparece ojo rojo acompañado de edema o hinchazón del párpado, hay que pensar en una sobreinfección añadida: en ese caso sí puede estar indicado un colirio antibiótico y conviene consultar.
3. Evolución natural: ¿se resuelve sola?
La buena noticia es que la mayoría de los casos se resuelven espontáneamente durante el primer año de vida, a medida que el conducto madura y la membrana que lo obstruye acaba abriéndose sola. Por eso el tratamiento inicial es conservador: masaje y observación.
| Edad | Situación | Qué hacer |
|---|---|---|
| 0–6 meses | Período de mayor resolución espontánea | Masaje y observación |
| 6–12 meses | ~90 % de casos resueltos antes del año | Continuar masaje; valorar evolución |
| Al año | Si el conducto no ha abierto | Plantear sondaje lagrimal |
| Tras 18 meses | Casos complejos o sin respuesta al sondaje | Técnicas complementarias |
4. El masaje lagrimal: cómo hacerlo
El masaje lagrimal —también llamado masaje de Crigler— es el tratamiento de primera línea mientras se espera la resolución espontánea. Su objetivo es aumentar la presión dentro del conducto para ayudar a abrir la membrana que lo obstruye, y también para vaciar el contenido estancado y reducir las secreciones.
Bien hecho y de forma constante, el masaje es seguro, sencillo y aumenta significativamente la probabilidad de resolución sin necesidad de sondaje.
Paso a paso
- Lávese bien las manos antes de tocar el ojo del bebé.
- Localice el ángulo interno del ojo —el punto más cercano a la nariz— donde está el saco lagrimal.
- Con la yema del dedo índice o meñique (el más pequeño es más cómodo en bebés), presione suavemente hacia abajo sobre ese punto, deslizando el dedo hacia la nariz. El movimiento debe ser firme pero suave, hacia abajo y ligeramente hacia dentro.
- Repita el movimiento 5 a 10 veces seguidas.
- Realice el masaje 2 o 3 veces al día, preferiblemente antes de cada toma o en los cambios de pañal, para integrarlo en la rutina.
- Si hay secreción acumulada, limpie el ojo con una gasa humedecida en suero fisiológico, siempre en dirección de dentro hacia fuera.
La constancia marca la diferencia El masaje solo es efectivo si se hace correctamente y de forma regular. En la consulta le mostraremos la técnica exacta para que se sienta seguro haciéndolo en casa. No dude en preguntar si tiene dudas sobre la presión o la dirección del movimiento.
5. Sondaje y otros tratamientos
Cuando el conducto no se ha abierto de forma espontánea al cumplir el año de vida, o cuando los síntomas son muy intensos y hay infecciones repetidas, se plantea el sondaje lagrimal.
Sondaje lagrimal
Consiste en introducir una sonda metálica muy fina a través del punto lagrimal (el pequeño orificio en el borde del párpado) para abrir el conducto y eliminar la obstrucción. Se realiza bajo sedación, ya que requiere que el niño esté completamente quieto. El procedimiento dura apenas unos minutos y la recuperación es muy rápida. La tasa de éxito es muy alta cuando se realiza alrededor del año de vida.
Intubación con tubo de silicona
En casos en que el sondaje simple no sea suficiente o el conducto vuelva a cerrarse, se puede colocar un tubo fino de silicona que mantiene el conducto abierto durante varios meses. Pasado ese tiempo, el tubo se retira en consulta de forma sencilla. Está indicado especialmente en obstrucciones más complejas o en niños mayores.
Dilatación con catéter balón
Es una técnica indicada en vías lagrimales estrechas o con obstrucciones más complejas que no responden bien al sondaje simple. También se considera en niños que lagrimean especialmente en situaciones de frío, viento o resfriados, lo que sugiere una vía con un calibre reducido. Consiste en introducir un pequeño catéter en el conducto y, una vez en posición, inflar un diminuto balón en su interior para dilatar la vía lagrimal. Se realiza igualmente bajo sedación y la recuperación es rápida.
Dacriocistorrinostomía (DCR)
Es una intervención quirúrgica que crea una nueva vía de drenaje entre el saco lagrimal y la cavidad nasal. Se reserva para los casos más complejos que no responden a los tratamientos anteriores, o cuando existe una anomalía anatómica más significativa. Es poco frecuente que sea necesaria en niños.
¿Cuándo intervenir antes del año?
Aunque lo habitual es esperar hasta el año confiando en la resolución espontánea, hay situaciones en que se puede valorar el sondaje antes de esa edad: infecciones del saco lagrimal (dacriocistitis) de repetición, episodios de dacriocistitis aguda que no responden al tratamiento médico, o cuando la calidad de vida del bebé y la familia se ve muy afectada por los síntomas.
6. Cuándo consultar con urgencia
La obstrucción lagrimal no es una urgencia en sí misma, pero hay situaciones que sí requieren atención rápida. Consulte sin demora si observa alguno de los siguientes signos:
- Hinchazón roja y dolorosa en el ángulo interno del ojo (posible dacriocistitis aguda)
- Fiebre junto con enrojecimiento e inflamación en la zona del ojo
- Secreción purulenta abundante que no mejora con el masaje y la limpieza
- El ojo está muy rojo, el bebé parece molesto o se frota el ojo con frecuencia
- La piel alrededor del ojo está caliente, tensa o con cambio de color
- Los síntomas empeoran bruscamente después de un período de mejoría
Dacriocistitis aguda: no espere La dacriocistitis es una infección del saco lagrimal que se manifiesta como una zona rojiza, abultada y dolorosa en el ángulo interno del ojo. Puede aparecer a cualquier edad, incluso en los primeros días de vida. Requiere tratamiento antibiótico y valoración oftalmológica urgente, ya que en algunos casos puede precisar drenaje.
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Este artículo tiene un propósito informativo y divulgativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier duda sobre la salud ocular de su hijo, consúltenos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la obstrucción de la vía lagrimal en bebés?
Es una alteración muy frecuente en recién nacidos en la que el conducto que drena las lágrimas hacia la nariz no está completamente abierto al nacer. Ocurre en entre el 5 y el 20 % de los bebés y provoca que el ojo aparezca siempre lloroso y con legañas. No es una infección: es una obstrucción estructural.
¿Se resuelve sola la obstrucción de la vía lagrimal?
En la mayoría de los casos sí. Se calcula que hasta el 90 % de las obstrucciones se resuelven espontáneamente antes del año de vida, a medida que el conducto madura. Por eso el tratamiento inicial es conservador: masaje y observación. Si al cumplir el año el conducto no se ha abierto, se plantea el sondaje lagrimal.
¿Cómo se hace el masaje lagrimal?
Con la yema del dedo índice o meñique, presione suavemente sobre el ángulo interno del ojo —el punto más cercano a la nariz— y deslice el dedo hacia abajo y ligeramente hacia dentro. Repita 5-10 veces seguidas, 2 o 3 veces al día. Lávese siempre las manos antes y limpie las secreciones con una gasa y suero fisiológico.
¿Cuándo hay que operar la vía lagrimal?
El sondaje lagrimal se plantea cuando el conducto no se ha abierto espontáneamente al cumplir el año de vida, o cuando hay infecciones repetidas del saco lagrimal (dacriocistitis). Es un procedimiento breve bajo sedación con una tasa de éxito muy alta cuando se realiza alrededor del año.